
Gualtallary
El terroir calcáreo más codiciado de Argentina: suelos únicos, alta montaña y Malbec de tensión mineral incomparable.
El terroir
Gualtallary es, desde hace una década, el nombre que más pesa en la conversación sobre vino fino argentino. Está en el extremo norte del Valle de Uco, en el departamento de Tupungato, a entre 1.200 y 1.500 metros sobre el nivel del mar, y debe su singularidad a un detalle geológico que no se repite con esta intensidad en ninguna otra zona de Mendoza: suelos calcáreos, con presencia abundante de carbonato de calcio.
Esa cal es la diferencia. La mayoría de los terroirs mendocinos descansan sobre suelos aluviales —arena, grava, canto rodado— de origen fluvial. Gualtallary comparte ese origen aluvial, pero sus suelos acumularon a lo largo de milenios una concentración excepcional de carbonato de calcio que no tiene equivalente en el resto de Mendoza, aportando a los vinos una tensión, una textura granulosa y un carácter mineral que recuerda a los grandes blancos de Borgoña o los tintos de la rive droite de Burdeos. Los enólogos hablan de “vinos que tienen sabor a piedra”.
A esto se suma la altura: a 1.400 metros, las noches son frescas incluso en pleno verano, y la amplitud térmica entre día y noche supera fácilmente los 20 grados. Esa diferencia preserva la acidez natural de las uvas y permite ciclos de maduración largos, donde los polifenoles maduran sin que el azúcar se dispare. El resultado son vinos con alcohol moderado (12,5 a 13,5 grados es habitual), acidez alta, y una elegancia más cercana al viejo mundo que al estilo cálido y opulento de Mendoza tradicional.
El Malbec de Gualtallary es la antítesis del Malbec frutal y voluptuoso de zonas más cálidas. Es un Malbec tenso, de fruta roja más que negra, con notas florales (violetas), herbales (tabaco, hierbas finas) y un final mineral que se siente en la encía. Cuando se co-fermenta con un porcentaje de Cabernet Franc —como hace Alejandro Vigil en El Enemigo, o como hacen Catena Zapata, Zuccardi y Per Se en sus etiquetas premium— gana disciplina, profundidad y capacidad de guarda.
El Cabernet Franc de Gualtallary, por su parte, dio a Argentina su primer 100 puntos en esta variedad: el Gran Enemigo Gualtallary 2013 de Bodega Aleanna, un corte de 85% Cabernet Franc y 15% Malbec que demostró el potencial de esta uva en suelos calcáreos de altura. Es la variedad que mejor traduce la cal del suelo: floral, herbal, con taninos austeros y rectos, capaz de envejecer 15 a 20 años sin perder frescura.
La zona empezó a desarrollarse comercialmente recién en 1992, cuando Nicolás Catena plantó el viñedo Adrianna sobre las Lomas del Jaboncillo, a casi 1.500 metros de altura, en un área donde entonces no había ningún viñedo plantado. El corazón de la zona sigue siendo esa franja angosta entre el río Las Tunas y el cordón montañoso, donde los suelos calcáreos están más expuestos. Es uno de los pocos lugares del nuevo mundo donde los productores hablan de “parcelas” y “lieux-dits” en el sentido borgoñón del término.
Datos del terruño
Bodegas de Gualtallary
Bodegas representativas del terroir de Gualtallary. Cada una elegida por su trayectoria, calidad y autenticidad regional.

Tres generaciones de obsesión por el terroir en Mendoza. Pioneros del Valle de Uco y referente mundial del Malbec argentino.

Bodega holandesa establecida en Tupungato, Valle de Uco. Reconocida por su arquitectura de bodega en forma de cruz y sus vinos de altura.

Una de las bodegas más antiguas e influyentes de Argentina. Fundada en 1885 por el inmigrante italiano Felipe Rutini, fue la primera en plantar viñedos en el Valle de Uco hacia 1925, abriendo el camino a una de las regiones vitivinícolas más prestigiosas del mundo.

Una de las bodegas más influyentes de Argentina y la más premiada de Sudamérica. Fundada en 1902 por el inmigrante italiano Nicola Catena, hoy en su cuarta generación bajo Laura Catena, fue pionera en el rescate del Malbec y en el descubrimiento de los terroirs de altura extrema en los Andes.

Proyecto de Alejandro Vigil y Adrianna Catena que rescata el espíritu del vino argentino tradicional desde los suelos calcáreos del Valle de Uco. Su línea El Enemigo es una de las grandes revelaciones de la vitivinicultura argentina del siglo XXI.
Vinos de Gualtallary
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